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¿Demasiado mayor para estudiar? ¡Eso nunca!

El próximo mes de septiembre arrancará el nuevo curso académico en la CAV. Los y las más txikis pisarán un aula por primera vez, los niños y niñas de 12 años darán el gran salto a secundaria y los pasillos de las universidades se llenarán de jóvenes que quizá se pregunten si han elegido bien. Coincidiendo con el arranque del periodo lectivo, la conciliación de las familias volverá a los titulares y se hablará de nuevo de amamas y aitites como pieza clave en esa ecuación.

Pero, ¿acaso no puede ser también el momento de que las personas mayores vuelvan a las aulas y a coger apuntes.?

Las falsas creencias sobre sobre el envejecimiento y las personas mayores son muchas y variadas. Una de ellas es que, a partir de cierta edad,  una persona es ya demasiado mayor para aprender.

Las Aulas de la Experiencia de UPV/EHU –con las que colabora BBK desde hace más de 20 años y por el que han pasado ya más de 2000 alumnos–, las plataformas de eLearning adaptadas a las personas mayores, la amplísima programación de cursos que realizan los Ayuntamientos y otras entidades, como BBK Sasoiko, conforman una ofertan dirigida a personas que van cumpliendo años, sí; y mantienen intactas su curiosidad y su ganas de continuar aprendiendo,  demostrando con su actitud que nunca se es demasiado mayor para continuar estudiando y aprendiendo.

Es cierto que algunas facultades mentales sufren el paso del tiempo, como la memoria, la capacidad de concentración o la agilidad mental; sin embargo, por encima de ellas, están la motivación y el interés, cuestiones que compensan una posible merma de las facultades mencionadas”, señala la responsable de BBK Sasoiko. Recuerda, además, que el aprendizaje a lo largo de toda la vida es también una estrategia de lucha contra la soledad no deseada, ya que permite a las personas mayores establecer y mantener nuevas relaciones sociales a partir de ese punto de encuentro que son las aulas –universitarias o de un cursillo.

El aprendizaje en la vejez es un factor clave en las estrategias que buscan favorecer un envejecimiento activo que redunde en una mejor salud y bienestar de las personas a medidas que cumplen años. También forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible incluidos en la Agenda 20230 de las Naciones Unidas, que en su objetivo número cuatro apunta la necesidad de trabajar para  garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.

Igual que a lo largo de toda la vida es conveniente mover el cuerpo, también es beneficioso activar la mente; la inactividad física provoca enfermedades y rigideces que provocan el deterioro de nuestros cuerpos y lo mismo pasa con las capacidades mentales. Creo que lo hemos visto en la pandemia, muchas personas son conscientes de haber ‘envejecido’ o de haber visto envejecer a sus padres y madres durante los periodos de confinamiento y restricciones”, señala Ixone Zubieta.

 

Además de ejercitar el cerebro y las relaciones sociales, volver a las aulas tras la jubilación permite a muchas personas mayores quitarse la espinita clavada por cosas como “yo no pude estudiar de joven porque tuve que ponerme a trabajar”, o poder profundizar en temas por los que siempre se ha tenido interés pero quizá no se ha tenido tiempo para profundizar en ellos, ya sea el aprendizaje de lenguas extranjeras, historia, pintura, bricolaje, informática,  alfarería o las Ciencias Humanas de las Aulas de la Experiencia de la UPV/EHU, en las que este años se han licenciado más de 180  personas mayores.

Lo hacen, además, sin prisas, sin la presión que representar los estudios en otras etapas de la vida, cuando hay que aprobar la asignaturas para obtener un título o lograr ascender en la carrera profesional. Por el puro interés de aprender y disfrutar del conocimiento.