Sensibilización y conciencia social para romper el tabú de la violencia contra las mujeres mayores
Se sabe que las mujeres de más de 65 años experimentan la discriminación de género en mayor medida que las mujeres jóvenes, y, sin embargo, sus realidades son menos atendidas y comprendidas. Sigue siendo un tema tabú, en ocasiones un estigma para las personas que lo sufren. Aunque se desconoce la magnitud de esta lacra, que se da también en Euskadi, su importancia social y moral es indiscutible. BBK, dentro de su compromiso con las necesidades de las personas mayores, apuesta por acercar a este colectivo herramientas de información y sensibilización como estrategia para identificar esta problemática y combatir cualquier signo de violencia y discriminación.
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Un tipo de violencia que se ha se ha erigido como un fenómeno invisible durante décadas, siendo una de las manifestaciones más claras de la desigualdad, “el crimen más silenciado del mundo”, como establecía ya en 1980 la II Conferencia Mundial sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer.
Sigue siendo una realidad invisible y silenciada, y lo es aún más en el colectivo de mujeres mayores, que experimentan la discriminación de género en mayor medida que las mujeres jóvenes, y la discriminación por edad en mayor medida que los hombres mayores. Esa doble discriminación está en la base de la invisibilidad de la violencia contra las mujeres mayores, cuyos casos son menos comprendidos y atendidos, tanto por el entorno como por los recursos públicos.
Una problemática que en demasiadas ocasiones no es identificada como tal, y que ha llevado a muchas mujeres a permanecer calladas e instaladas en el miedo durante años. Así se desprende del estudio ‘Mujeres mayores de 65 años víctimas de violencia de género’, hecho público por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género en 2019, en el que el 98% de las mujeres encuestadas confiesa que el miedo es una emoción mayoritariamente presente en sus vidas. Ese miedo precisamente ha generado que un 40% de las mujeres encuestadas haya tenido una vida de pareja en la que ha sufrido violencia de género perpetrada por su marido, manifestada a nivel físico, psicológico, sexual y/o económico durante más de 40 años.
El informe también revela que la violencia de género contra las mujeres mayores es un fenómeno menos denunciado, ya que el entorno social y familiar, e incluso los profesionales socio-sanitarios relacionan a menudo lesiones y comportamientos con el proceso de envejecimiento, y no con actos de violencia, cuando se trata de mujeres mayores. Este tipo de violencia se hace invisible también porque las mujeres que la padecen no se reconocen como víctimas, ya que la violencia ha pasado a formar parte de sus vidas, hecho que dificulta que pidan ayuda o denuncien. De hecho, Solo un 33,8% ha recurrido a servicios de ayuda médica, psicológica, social o legal, frente al 46,8% de las víctimas de menos de 65 años.
Las campañas de sensibilización y concienciación son, por lo tanto, fundamentales para que este colectivo de mujeres mayores pueda poner nombre a su situación y encuentre espacios seguros para compartir su relato sin sentirse juzgadas. En Euskadi, el informe del segundo trimestre de 2021 del Servicio de Información y Atención a Mujeres Víctimas de Violencia Doméstica o Por Razón Sexo (SATEVI), confirma que las llamadas de mujeres víctimas de violencia mayores de 60 años experimentaron un importante incremento con respecto al segundo trimestre del año anterior (16,25%, frente al 11,34 % en 2020), datos que atribuyen a iniciativas de sensibilización e información, que se traducen en un aumento progresivo de conciencia social.
En este contexto, la Obra Social de BBK, que lleva años cerca de las necesidades de las personas mayores de Bizkaia, juega un papel muy importante. Combatir la violencia contra las mujeres mayores es un reto de gran dimensión que excede a las competencias de una entidad de carácter social, “pero también desde este lugar es posible poner en marcha iniciativas y programas preventivos, trabajando para favorecer su empoderamiento, porque cuando las personas mayores se sienten fuertes, tienen las herramientas para no permitir determinadas situaciones o para pedir ayuda si la precisan”, explica Ixone Zubieta de BBK Sasoiko.
BBK Sasoiko ha actualizado sus centros de personas mayores, creando un ecosistema participativo, alejado de los estereotipos, que responda a las inquietudes e intereses de quienes alcanzan los nuevos 60 o 70 años. Gracias a las múltiples actividades propuestas, las personas mayores tienen la oportunidad de vivir nuevas experiencias, compartir las suyas, aprender y generar nuevas relaciones y redes de apoyo. “Hemos replanteado nuestra propuesta atendiendo a necesidades como la gestión de vivencias y emociones, cómo afrontar situaciones de soledad no deseada o la brecha digital; en definitiva, un conjunto de programas que tienen como objetivo el bienestar y el empoderamiento de las personas mayores, porque es su empoderamiento una de las herramientas más eficaces no solo para asegurar su integración, sino también para combatir cualquier signo de violencia y discriminación contra ellas”, detalla la persona responsable del Centro.
Desde su programa BBK Sasoiko, BBK presta especial atención a las personas mayores y contribuye a combatir los estereotipos negativos sobre este colectivo. Responde a las necesidades de las personas mayores al favorecer el envejecimiento activo, la participación social y el aprendizaje a lo largo de la vida. A través de esta iniciativa, BBK trabaja en la integración social de todas las personas, independientemente de su edad, una reivindicación recogida en los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030.