28 ENTIDADES DE BIZKAIA PARTICIPAN, DE LA MANO DE BBK KUNA Y ESADE, EN UNA COMUNIDAD DE APRENDIZAJE DE MEDICIÓN Y GESTIÓN DEL IMPACTO SOCIAL

¿Cómo se puede medir el impacto social de una actividad?, ¿cómo sabemos si un proyecto genera valor en la sociedad? Con el objetivo de dar respuesta a estas preguntas, BBK Kuna se ha aliado con Esade Center for Social Impact (ECSI) para ofrecer a los miembros de su red BBK Kuna Kideak formar parte de una Comunidad de Aprendizaje de Medición y Gestión del Impacto Social, que ya está en marcha. Esta Comunidad surge dos años después del comienzo de la Comunidad de Práctica europea para Medición y Gestión del Impacto (MGI), impulsada por BBK y Esade desde 2020, en la que las principales Fundaciones europeas aprenden y comparten sus experiencias en medición y gestión de impacto en un espacio de confianza.

En total, son 28 las organizaciones que participan en esta Comunidad: ADR Enkarterrialde, Arteche, Asociación Ehe Norai, Autoridad Portuaria De Bilbao, Bidegintza, Bilbao Basket, Bizitegi, Centro San Viator, CF Otxarkoaga, CF Somorrostro, Ede Fundazioa, EITB, Fundación Anesvad, Fundación Carmen Gandarias, Fundacion Fair Saturday, Gorabide, Grupo SSI, Hetel, Ihobe, IMQ Igurco, Kuvu, Lantegi Batuak, Lauaxeta Ikastola, Ortzadar S.L., SPRI, Unesco Etxea, Unicef Comité País Vasco y Zehar-Errefuxiatuekin.

El fin de esta Comunidad de aprendizaje es que las entidades participantes puedan generar cambios positivos e innovación en sus acciones individuales, en sus prácticas, enfoques y sistemas organizativos, a través de la capacitación y la aplicación de buenas prácticas en medición y gestión de su impacto social.

Orientadas por el equipo de profesionales de Esade y otros expertos en MGI, las 28 organizaciones que participan en esta Comunidad incrementarán el capital individual e institucional de sus entidades; su conocimiento y habilidades en torno a la Medición y Gestión del Impacto Social y su capital reputacional. Así lo traslada Deborah Gold, Project Manager e Investigadora de ECSI, quien afirma que “es clave medir el impacto para poder rendir cuentas, gestionar adecuadamente los recursos invertidos y entender la diferencia conseguida con los mismos; aprender, tomar decisiones más informadas, mejorar las intervenciones e innovar. Todo esto, con el fin último de maximizar el impacto de la entidad”.

La evaluación de impacto es un instrumento que contribuye a mejorar la toma de decisiones y a la rendición de cuentas, aportando información tanto para actores a nivel gerencial, como para la ciudadanía u otros grupos de interés que demandan conocer la efectividad de los programas a los que se destina recursos económicos, materiales y humanos.

Esta comunidad de aprendizaje tiene un claro enfoque colaborativo, basado en que sus participantes puedan nutrirse de las mejores prácticas de los miembros más avanzados, pudiendo así poner en valor su trayectoria, compartiéndola y aprendiendo de la mano de todos los participantes.