Invisible soledad

Cuando cada vez es más fácil conectar con las personas, pero cada vez estamos más solos, algo sucede. Según la OMS, la soledad no deseada se ha convertido en LA EPIDEMIA DEL SIGLO XXI y casi 2 millones de personas en todo el país, 106.000 en el País Vasco, viven, comen y sueñan, solas.

Esta problemática que cada vez afecta a más personas es una realidad desatendida. Un problema que sólo se vislumbra cuando llega lo peor y alguien fallece sin nadie que le eche de menos. Pero lo terrible y verdaderamente invisible de esta realidad no es eso, es que sólo vemos las consecuencias cuando ya es demasiado tarde, cuando no tiene solución.

Con este proyecto queremos hacer visible todo lo que sucede antes de esto, lo que normalmente no se ve. La peor parte de soledad no es el final, es todo el camino hasta que llega.

Invisible Soledad.

La soledad no deseada

Existen potentes evidencias de que la soledad aumenta el riesgo de mortalidad, y su magnitud supera muchos de los principales indicadores de salud habituales. Un estudio elaborado en 2018 por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) de Washington España aseguraba que, de mantenerse la tendencia actual, nuestro país será el más envejecido del mundo para 2050, superando incluso a Japón. Por lo que este problema será uno de los principales retos que se deben afrontar.

Las consecuencias de esta problemática se dan tanto a nivel fisiológico, emocional y social. Desembocando en problemas de hostilidad, resentimiento, depresión, tristeza y ansiedad, e incluso supone un aumento de la ideación de suicidios y mayor riesgo de morir prematuramente.

Mercedes

Mercedes es una mujer bilbaína de 88 años que se encuentra en una situación de soledad no deseada desde hace años, contando con la única compañía de una voluntaria que la visita de cada semana.

Su alegría, y ganas de vivir inspiraron nuestro proyecto y por eso la elegimos como representante de este gran colectivo que sufre soledad no deseada.

Ruben Orozco

Rubén Orozco Loza es un escultor mexicano hiperrealista reconocido en todo el mundo. Utiliza materiales como resina, silicona, madera e incluso pelo humano en la confección de sus obras, que trabaja en su modesto taller en la ciudad de Guadalajara.

Rubén analiza cerca de 500 fotografías de cada una de las personas que inmortaliza, no sólo para reflejar cada mínimo detalle, sino para ser capaz de reflejar su espíritu y personalidad. Entre sus obras destacan el Papa Francisco, Frida Kahlo, Grace Kelly o David Bowie.