Centro BBK Urdaibai
El edificio que alberga el Centro BBK Urdaibai nació con el objetivo de paliar las necesidades de pescadores con una larga vida en el mar. Pero cuando en 1924 la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao lo compró al naviero Ramón de la Sota, el prestigioso arquitecto Ricardo Bastida recibió el encargo de reconvertirlo en una colonia infantil, la Colonia Infantil Nuestra Señora de Begoña.

Historia

Así pues, el 13 de agosto de 1925, en vez de por viejos lobos de mar, sus puertas fueron franqueadas por 80 menores vizcaínos que iniciaban una estancia de tres meses con el objetivo de volver a sus casas más sanos y fuertes.

Eran tiempos difíciles, la desnutrición infantil campaba a sus anchas y la peste blanca, también conocida como tuberculosis, causaba estragos entre las clases más desfavorecidas. La Colonia fue una respuesta a esta dura realidad, un refugio en el que las y los pequeños pudieran fortalecerse.

Pequeñas y pequeños que comenzaban siendo desconocidos. El niño rubio de la mesa inmediata era el “68” y la niña de más allá la “44”. Tenían que pasar días para que dejaran de ser un número y convertirse en Feliciano, un espigado chaval de La Arboleda, y Felisa, un grano de mijo de Sopuerta. Perfectas compañeras y compañeros de juegos.

La mayoría conocieron aquí el placer de ducharse diariamente, la higiene bucal y los baños de sol. A estos últimos se les otorgaba una importancia capital, tanta que, a la vista de la gris climatología local, en 1928 se construyó una playa artificial que consistía en una sala dotada de lámparas de cuarzo que emitían rayos ultravioletas.

El buen comer, el contacto con la naturaleza y la exposición al sol (al real y al inventado) obraron maravillas. Curioseando en las fichas del archivo de la Colonia, pueden encontrarse casos de niñas y niños que llegaron a aumentar su peso en casi 10 kilos, lo que da una idea de su difícil vida diaria.

Pero la Colonia no fue concebida como un sanatorio. Tampoco como un colegio ni un asilo. Cada tres meses, un nuevo grupo de niños debía reivindicar la casa como suya, y durante ese periodo de tiempo todo lo que hubiera en ella les pertenecía. Era su hogar.

Un hogar en el que personas como Don Robustiano (profesor y comandante de las tropas infantiles) la Hermana Carmen (enfermera que dedicó 55 años de su vida a la Colonia) o el entusiasta doctor Mendieta, entre muchos otros, se ocuparon y preocuparon de aportar la tan necesaria calidez humana.

Por suerte, con el paso de las décadas, la sociedad vizcaína y sus necesidades fueron cambiando. La desnutrición infantil se convirtió en cosa del pasado, las niñas y niños vizcaínos no necesitaban robustecer su salud y en 1982 la Colonia da comienzo a una nueva etapa con la creación del Centro de Experimentación Escolar de Pedernales, la educación medioambiental.

El objetivo principal era ofrecer a las niñas y niños un medio físico y pedagógico que favoreciese su aproximación a la naturaleza y desarrollar así la sensibilización, concienciación, conocimiento, cambio de actitud y acción individual y colectiva por el medio ambiente. El hecho de que la Colonia estuviese ubicada en pleno corazón de Urdaibai, bello espacio natural declarado Reserva de la Biósfera por la UNESCO, era un evidente valor añadido.

Con la nueva orientación ya fijada, en 1983 también se puso en marcha el programa Udalekuak, es decir, las Colonias de Verano, con la finalidad de ahondar en los valores de convivencia a través de actividades formativas, deportivas y de ocio con la naturaleza como eje vertebrador.

Los buenos resultados de los programas educativos dirigidos a los centros escolares de Bizkaia, en los que durante su estancia en la Colonia el alumnado desarrolla su propio proyecto ambiental, marcan el camino a seguir. Un camino que evoluciona y se divide en diferentes senderos para responder a las necesidades y retos de la sociedad moderna. Senderos como BBK Jagon, proyecto que arrancó en el 2015 para dotar a las y los adultos del futuro de herramientas para hacer frente al acoso escolar y al Ciberbullying.

Ese mismo año se aprueba el Acuerdo de Paris para la lucha contra el cambio climático a nivel mundial, así como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas abarcando las dimensiones económica, social y ambiental del desarrollo. En este contexto, la Colonia inicia una nueva etapa para adaptarse a uno de grandes retos y necesidades de este siglo: la lucha contra el cambio climático y la sostenibilidad.