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El sector de las fundaciones clave para abordar los retos sociales y medioambientales

BBK 14 mayo, 2020

La filantropía y el sector de las fundaciones está al alza a escala global y tendrá un papel clave para resolver los grandes retos sociales y medioambientales, ya que puede invertir en aquellos sectores en los que la Administración Pública ha reducido su intervención. Ésta es una de las conclusiones que arroja el estudio “De la medición del impacto al aprendizaje para el impacto: los itinerarios de aprendizaje de las fundaciones europeas”, elaborado por Esade Entrepreneurship Institute (EEI), con el apoyo de BBK y la colaboración de la Asociación Española de Fundaciones. El informe revisa la medición y gestión del impacto a partir del estudio de cuatro fundaciones europeas de referencia (Reach For Change, Calouste Gulbenkian, Impetus y Esmée Fairbairn) y pone de manifiesto la importancia de conocer cuál es el impacto que generan este tipo de organizaciones para aprender a maximizarlo.

A la luz de la crisis actual, la filantropía europea ha sido “ágil” en su respuesta. Se han establecido numerosos fondos de emergencia. También se ha incrementado la colaboración dentro del sector filantrópico. Más de 180 financiadores europeos han firmado una carta conjunta que describe cómo responderán a la COVID-19. Lisa Hehenberger, directora de Esade Entrepreneurship Institute (EEI) apunta que “ésta es una gran sacudida que tiene enormes implicaciones para todo el sector. Existen cambios radicales y sin precedentes dentro de la filantropía, particularmente en términos de recursos y enfoque. Lo más obvio podría ser el cambio de la cultura a la atención médica. Muchas fundaciones están comenzando a financiar nuevas áreas y a reevaluar todos sus programas ante la pandemia”.

Para Nora Sarasola, directora de Obra Social de BBK, “nos encontramos ante una sociedad crecientemente comprometida y exigente, que aboga por un consumo responsable y demanda conocer cómo afectan las actividades de una entidad en el entorno en el que opera, y esto hace necesario evaluar y poner en valor su aportación a la sociedad. En este contexto, la importancia de la medición del impacto va más allá de entender, medir y comunicar el valor social de las organizaciones. Constituye, además, un elemento clave para la gestión responsable de empresas y organizaciones, que buscamos maximizar nuestro impacto y conocer el efecto transformador que generamos en nuestro entorno”

Papel catalizador

El sector de las fundaciones es importante a nivel económico: solo a escala europea se gastaron casi 60.000 millones de euros en 2015. Y en el caso de las fundaciones americanas, fueron 75.860 millones de dólares en 2018. Existen más de 147.000 fundaciones donantes en los 24 países europeos representados en las redes de asociaciones de fundaciones y donantes de Europa (Donors and Foundations Networks of Europe, DAFNE). Si bien el gasto en cuestiones filantrópicas representa un porcentaje menor del gasto global en asuntos sociales y medioambientales, el sector de las fundaciones juega un papel catalizador: puede ayudar a ampliar las innovaciones que el sector público no ha sido capaz de integrar y destinar recursos en ámbitos donde se han producido recortes en el gasto o descenso de la actividad.

Por ello, el informe apunta a la necesidad de ayudar al sector europeo de las fundaciones a conocer mejor en qué consiste la gestión del impacto y a tener en cuenta la importancia de los aspectos más intangibles y gestionarlos adecuadamente (como la cultura, los procesos y las capacidades). En este sentido, el rol de AEF será clave pata trasladar las recomendaciones del estudio a las fundaciones españolas.

Cambio transformador más allá de un cheque firmado

A medida que las fundaciones están más dispuestas a actuar sobre grandes ámbitos como el desempleo juvenil o la integración de los refugiados, el impacto que pueden lograr va más allá del resultado específico de sus proyectos o ayudas individuales. Según se desprende del estudio, con la contracción del gasto público en partidas importantes, y ante la necesidad de redoblar la apuesta por alcanzar los fines medioambientales y sociales (como son los objetivos de desarrollo sostenible), la gestión del impacto pasa a ser mucho más importante, considerando el papel impulsor que pueden jugar las fundaciones benéficas, que es diferente del de los demás actores públicos y privados.

Las tendencias de la filantropía catalítica y estratégica han destacado la necesidad de que las fundaciones gestionen su impacto de una forma más decidida. La filantropía catalítica se describe como un enfoque que adoptan los donantes para promover un cambio transformador, más allá de la firma de un cheque. La filantropía estratégica ha priorizado el compromiso de las fundaciones a favor de unos objetivos claros, unas estrategias impulsadas por los datos, una mayor rendición de cuentas y rigor en sus evaluaciones. Estas tendencias filantrópicas han acentuado la necesidad de tomar decisiones basadas en datos y de que el aprendizaje estratégico esté en primera línea de la reflexión y de los métodos de gestión del impacto.

Hoja de ruta para la gestión del impacto

La investigación desarrolla una hoja de ruta para ayudar a las fundaciones a explorar todas aquellas cuestiones sobre las cuales deberían reflexionar a la hora de abordar la gestión del impacto:

1. Diseñar un enfoque de gestión del impacto

Cubre el ‘qué’, el ‘dónde’, el ‘cuándo’ y el ‘cómo’ de la gestión del impacto. Es necesario determinar qué herramientas se utilizan, cómo se recogen los datos del impacto de quién y cómo se validan, y de qué modo los agentes y grupos de interés pueden incluirse en este proceso. Muchas fundaciones se encallan en el primer tema, que es el diseño del enfoque de la gestión del impacto, y no prestan suficiente atención a las competencias y a los entornos que se requieren para asegurar que este diseño pueda desplegar todo su potencial. La hoja de ruta subraya la importancia de estos otros factores facilitadores más “intangibles” (soft), que ayuden a las fundaciones a evitar el escenario usual de una solución tecnocrática para la gestión del impacto que no logre avanzar ni interna ni externamente.

2. Dotarse de recursos y organizarse para poder gestionar el impacto

Se trata de asegurar que la organización presupuesta lo suficiente para llevar a cabo las actividades relacionadas con la gestión del impacto y crear un marco organizativo apropiado para que sea una actividad que concierna a toda la fundación, rompiendo silos.

3. Inculcar la gestión del impacto a través de la cultura

Las fundaciones deben esforzarse en asegurar que este enfoque de gestión es asumido en la cultura organizativa para dar el paso de una mentalidad centrada en el cumplimiento normativo y en las comunicaciones a una mentalidad en la que se prioricen el aprendizaje y la reflexión honesta. Para ello se propone asegurar que la dirección y los patronos lideren el proceso, difundir una mentalidad de impacto dentro de la organización y pasar a un enfoque de aprendizaje compartido con los beneficiarios.

 4. Crear capacidad interna y externa para gestionar el impacto

Existe una importante brecha de conocimientos y competencias entre el personal de la fundación con relación a la gestión del impacto, en especial sobre cómo desarrollar las capacidades de los destinatarios de las ayudas. Un gestor de impacto global a nivel de toda la fundación puede ayudar a orientar al personal responsable de las tareas específicas relacionadas con el impacto. Como ilustran los casos estudiados, las fundaciones han creado recursos e instrumentos para el personal de los programas, así como sesiones formativas de apoyo. Sin embargo, admiten que existe una gran variabilidad entre el personal en cuanto a sus competencias en la materia. Para ello, se propone capacitar a los destinatarios de las ayudas: La mayoría de los destinatarios de las ayudas no disponen actualmente de los recursos (financieros y no financieros adecuados) para gestionar con éxito su impacto. Las fundaciones entrevistadas están probando diferentes enfoques para ayudar a los destinatarios de sus ayudas, ya sea trabajando con ellos intensivamente con relación a su impacto, u ofreciendo apoyo financiero para las evaluaciones y para la capacitación interna en materia de gestión del impacto.

5. Colaborar, compartir conocimientos y ser trasparentes

Se observan signos prometedores de fundaciones que se están uniendo para agrupar datos, reducir la carga de reporte de los beneficiarios y compartir abiertamente sus ideas y aprendizajes. La revolución tecnológica y de los datos puede brindar oportunidades interesantes para que las fundaciones colaboren en la mejora de la gestión del impacto en todo el sector.

 

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